Mis 42K en París

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest

El inicio

Un día 2 de Abril del año 2016, con tal solo 2 días en la ciudad parisina, y primera vez que estoy fuera de Chile (dato irrelevante para el lector pero emocionante en ese momento para mi, jaja), apenas saboreando la “experiencia europea” y a la mañana siguiente había que estar encajonado a cuadras del arco del triunfo, aquel monumento que uno solo veía por tv, era parte de una historia runner, una que intentaré retratar a continuación.

Listo el reloj a las 6:30am, ya saben como buen runner adicto a las Rss, subo la clásica foto el día anterior, con la indumentaria u “outfit” (para los más distinguidos en paladares conceptuales de moda), con una mezcla de que será un día único, que solo pienso en disfrutar al máximo y que en verdad sea una experiencia maravillosa, aunque a ratos pensaba en que mi rodilla derecha (la de eternos problemas) no me juegue una mala pasada.

Minutos previos a la largada

Como ya lo saben muchos runners,  la mañana de carrera, es especial, cuesta controlar esa ansiedad por que nada se olvide, el kit de competición tiene estar ok, el reloj, celular ojalá con 110% de carga, audífonos y el montón de parafernalia que tiene que estar todo listo para salir ya camino a la largada, pero ese día era especial, mas que lo normal, con más de 10.000kms de distancia, y a correr 42 en otro país, en otro continente. La primera impresión fue recibida en el metro en donde de verdad estaba completísimo de corredores (una experiencia similar hasta ese momento con la “MDS” Santiago), cuando ya nos bajamos con mi amigo y compañero de aventuras para esta cita, en la estación que corresponde, es que se siente una bulla de multitud, una batería de sonidos de muucha gente digna de película de Hollywood, al salir de la estación Charles de Gaulle-Etoile, ya se siente el ambiente runner pero tremendamente más masivo a lo que uno como chileno ha vivido en nuestro país. (y claro para este evento habían + de 60.000 inscritos)

La Ruta Parisina

La largada era por grupos, según el tiempo que uno indicaba en la inscripción; el mío era del grupo de las “4h15” color gris , así que estuve más de una hora esperando salir ya, y con la salida se realiza un recorrido con pendiente a favor por los campos elíseos, en los primeros kms aparece en la ruta la histórica plaza de la bastilla, para luego encaminarse alrededor de los 10km al segundo puesto de hidratación ubicado en donde me detengo y me impresiono ya con otra diferencia notoria, ya que era tremendamente amplio el lugar para poder ingerir isotónica o agua, frutas (plátano, naranja y manzana en trozos, principalmente), luego en los siguientes puestos de hidratación se agregaría terrones de azúcar y frutos secos variados.

Desde el km 21 al 28 se recorre por la calle Georges Pompidou, bordeando el Río Sena, pasando junto a la catedral de Notre Dame, además de alternar entre túneles y pendientes bastante irregulares. Debido a la curva del río ya se puede divisar la Torre Eiffel (algo muy emocionante, en verdad).

El Muro en París

Llegando a la barrera de una maratón, en donde había un stand en el mismo recorrido de un dibujo muy icónico  de un muro atravesado por corredores, ya avanzando en el km 31 ( en donde me resiento de la rodilla y tuve que parar y solo caminar ya que era una lesión que no trate como merecía y estaba molestando demasiado, pero luego de unos minutos detenido y bajando la intensidad pude seguir cuando ya promediaba casi las 3 hrs de recorrido, apostando a la resistencia y dolor anestesiado por el lugar y parajes inolvidables. Continuo mi marcha pero con un ritmo super bajo (promedio 6:45min aprox) la ruta a mediados del km 36  ingresa al Bosque de Boulogne, el parque más grande de París con más de 846 Hectáreas, parque apasionante con amplias calles y una vegetación increíble, con ese ambiente tan “verde” y encantador, sigo trotando y avanzando a un ritmo cómodo, considerando la molestia de la rodilla.

 

Sigo inmerso al interior del bosque, cuando al llegar al km 40 y ya con esa emoción latente y emocionante, de llegar y lograr acercarse a la meta, una emoción indescriptible en verdad, que se mezcló con la primera vez que corrí una maratón (así que si lee esto y no ha probado ni se ha lanzado a la aventura de la maratón, de verdad no se arrepentirá! No lo dude!). Divisando el mismo arco del triunfo que hace mas de 4 hrs vi desde el otro lado, se completa una de las maratones mas emocionantes que puedo narrar y recordar, una experiencia única llega al fin con un dolor de rodilla a cuesta, al cruzar la meta me entregan la medalla más una polera de “Finisher” ya que se puede correr con cualquiera y en el kit no la incluyen. Una historia única realmente fascinante digna de recordar 10o veces.

Postal inolvidable. Finalista 42k en Paris.