Entrevista a Christian Bracamonte, el “Maratonista Peruano”

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¿Cómo te has sentido en Chile?

La verdad que muy bien. Es normal que al inicio cueste un poco, básicamente porque todo cambio implica cambio; desde los horarios, rutinas de vida, amigos, hasta el vocabulario chileno que poco a poco he ido entendiendo pero qué, créeme, es muy complicado. En lo deportivo se me hizo difícil el clima (llegué en agosto y el frío que hacía en las mañanas me hacía doler hasta las orejas), el aire seco al que no estaba acostumbrado pues venía de Lima con una humedad mayor al 80%, así como también el no conocer los lugares y las rutas donde poder correr y tampoco una pista atlética donde poder entrenarme. Pero en estos 5 meses he ido descubriendo y conociendo, haciendo amigos y eso me ha facilitado mucho las cosas. Ya estoy totalmente adaptado, en lo deportivo y en la vida y, tengo que decir, que me encanta vivir en Santiago.

¿Cómo es entrenar y competir acá respecto de otras ciudades?

He tenido oportunidad de entrenar y competir en España, Perú, México y Chile, cada país, cada lugar, cada ciudad tiene lo suyo. Chile y en particular Santiago, ofrece una geografía muy importante para el entrenamiento diferenciado. Tienes la ciudad y a pocos kilómetros tienes la montaña, tienes climas muy fríos y otros calurosos, tienes lugares en los que potenciar tu entrenamiento no será tan complicado. Para entrenar, Chile es un lugar muy bueno.

Competir en Chile es duro, el nivel de los runners es bastante alto, tienes mucha más cantidad de atletas competitivos y cada día aparecen más, justamente por la seriedad con la que se toma el entrenamiento aquí. Esto es buenísimo porque no deja que te relajes, sino todo lo contrario, hace que espabiles porque a la primera que te descuidas te vas quedando atrás. Cuando aún vivía en Lima pero ya sabía que me mudaría a Santiago, empecé a seguir en instagram a runners chilenos y vi a muchos con un talento y nivel extraordinario, por ejemplo a Jennifer Gonzales y a  Sofía Baeza, a quien la seguía en instagram y cuando llegué a Santiago la vi correr en la Brooks Running Tour y quedé impresionado con el nivel que tiene. Luego también conocí a Carla Saez, Vale Argandoña, André Fouere, Karen Torrealba, Diego Hernández, Catalina Guzmán, entre otros atletas que me motivaron y me hicieron ver lo afortunado que era al estar aquí y poder correr y crecer siguiendo su ejemplo.

Si tuvieras que comparar lo malo y bueno de Chile y Perú en el Running…

Noto diferencia en lo que es la cultura runner amateur, tanto negativo como positivo. Las cosas positivas es que aquí en Chile, en general, dentro de lo amateur se es más profesional, digamos que la mayoría de los runners chilenos se enfocan más en su entrenamiento y no tanto en hacer vida social, salir de fiesta con otros runners o “correr para comer lo que quiera”, aquí en Santiago se come para correr y no al revés, se cuida más el estado físico y se es más disciplinado en la alimentación. En Perú hay muchos runners amateurs muy aplicados, mucha gente admirable, pero en la mayoría de casos se lleva mucha vida social desordenada, no se cuidan tanto como un deportista debería hacerlo.

Lo negativo es dentro de las competiciones, en Santiago hay muy poco respeto a los runners de parte de los conductores de autos, me ha tocado recibir insultos y bocinazos en los cruces de las calles durante varias carreras e incluso he chocado contra peatones que se meten y cruzan en medio de los corredores y cuando vas a cierta velocidad, no puedes detenerte tan fácil y el impacto es duro y hasta puedes lesionarte. Además el tema de la implementación de la hidratación no es la mejor en las carreras, salvo pocas excepciones. En Perú esto casi no sucede, hay cada día más respeto hacia el runner desde todos los aspectos.

Lo bueno en Chile es la comunidad runner en general, es gente muy sencilla, buena onda y que no están prestando atención a detalles negativos, sino que están siempre dispuestos a apoyar, aconsejar y ayudar en lo que necesites para mejorar. Siempre hay una mano amiga y nunca un amigo metiendo la mano en tu vida personal.

¿Cuánto llevas corriendo?

Desde el 2008, tuve una para de casi 2 años entre el 2010 y 2012, porque estuve viviendo en China y no tenía el tiempo ni el lugar para salir a correr, vivía en una ciudad industrial al sur y lo único de deporte que podía hacer era jugar al bádminton, fue allí donde aprendí a jugarlo. Luego me mudé a Perú y retomé el running de manera relajada para luego en el 2016 empezar a intentar ser cada vez más competitivo. Desde entonces llevo ya hechas 10 maratones y la de Santiago de este 2019 será la número 11, además más de 40 media maratones e incontables carreras de 10K y 15K.

¿Tu mejor competencia?

Quiero pensar que mi mejor competencia aún no ha llegado, así estoy siempre con la ambición de conseguir cosas. Lo que puedo decirte es que tengo recuerdos muy buenos de algunas competencias, por ejemplo la Maratón de Ciudad de México, la más dura pero la más linda que he corrido, por todo lo que involucraba dentro y fuera de ella; la ruta es durísima y sumada a la altura mexicana hacía el reto cada kilómetro más complicado, pero lo externo era maravilloso, familias enteras alentando, dándote agua, chocolates, vaselina, geles, esponjas con agua, mucha gente disfrazada con los típicos trajes del día de los muertos, mariachis, mucha música, mucho color y mucho folclore mexicano que hicieron que se convirtiera en una experiencia de vida inolvidable.

¿Cuál es tu sueño de carrera?

Hasta hace poco era correr los 120K del Half Marathon des Sables, pero ahora que voy a ser padre, en lo único que pienso es en poder correr algún día, dentro de algunos años, una maratón con mi hijo.

Para los que se inician en el running que les dirías?

El running tiene mucho de lograr cosas que crees imposible cuando nunca lo has intentado, es increíble cómo hace que te convenzas que con esfuerzo y disciplina puedes lograr todo lo que te propones. Les va a costar muchísimo, les va a doler muchísimo, pero en el momento en que crucen la meta todo ese dolor que sintieron habrá valido la pena. Todos podemos correr, todos. Yo pesaba 98 kilos, la primera vez que corrí fueron 800 metros y sentí que me moría, hoy con 74 kilos he corrido ya distancias de 65 kilómetros, he logrado un podio y pretendo correr aún más. Si yo pude, todos pueden. Lo único que necesitas es creer, confiar en ti, ser constante, disciplinado y rodearte de gente que vaya en esa misma onda, que te aporte, que te motive, que te haga creer y te convenza de que puedes lograrlo. Aquí en Chile he tenido la suerte de hacer muy buenos amigos y conocer a gran parte de la comunidad runner que son personas que valen mil. Esa es la clave, rodearte de esas personas, de esos amigos y sacar de tu vida lo negativo.