Corriendo en la Wings For Life 2017 Parte 2

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest

El Inicio

Ya la cuenta regresiva llega a 0, los gritos de euforia impulsada por el frio y ansiedad se apoderan de todos en verdad, parte ya la Wings For Life 2017  de a poco se avanza para cruzar la meta, soy de los mañosos que no me gusta mucho encajonarme, además que para uno que es dedicado a esto de forma amateur, sabe que no hay apuro hasta que el chip empieza a correr, y quizás también lo evito algo para evitar a esa gente que te empuja, que quiere estar delante tuyo, o necesita distancia porque se le ocurre elongar, además que para eso, viajo en metro todos los días a la u y al trabajo asi que de no más atochamientos en verdad, jaja.

Cruzo la meta y ya al fin, se puede correr con mediana libertad, se inicia la Wings For Life 2017 y mis piernas algo congeladas ya lo saben y digo mediana porque a veces cuesta promediar el ritmo con el entorno, uno que otra gacela empedernida que solo quiere pasar a todos y rapido, los que desde el principio conservan su resistencia o el que va configurando su celular tarde y anda a ritmo dispar, entre esa jauría de sonidos de zapatillas contra el suelo (sonido que admito, a ratos pauso la música para escucharlo, es una orquesta hermosa en verdad <3), ya llevo 4k y empiezo a subir un poco más el nivel, dado mi vuelta lenta post operación y lesión de ligamentos, promediando un piola y relajado 5:10 min/km, ya esta saliendo el sol y ayuda con lo recorrido en 20 minutos y fracción trotando, a no sentir ya el frío y adecuarse con el ritmo y entorno, ya pasan los 5k y sigue el ritmo cómodo durante la ruta tomando la calle, pasaron un par de motos de la organización y empiezo a mirar de reojo hacia atrás casi como arrancando de algo, y claro del caaaatcher car (anglicismo adaptado de “auto atrapador”), pero solo veo harta gente atrás y creo que está todo bien, así a un ritmo relajado llego a los 10k, aprovecho de hidratarme con isotónica y agua, me detengo un poco porque nunca he logrado tener esa técnica de beber agua trotando, retomo el recorrido hacia la costa, km 14 y  se aproxima el cruce por arriba de Américo Vespucio,  con una subida de mediana intensidad (al menos para mí nivel, jaja), el entrenamiento o la falta de él se notó en las piernas que me impidió subirla, momento en que fui capturado por  los muchachos de RunChile que me sorprenden con una instantánea (ok a simular que no estoy sufriendo, y a colocar una pose canchera).

Imagen de www.runchile.cl

 

Ya en el km16 y la naturaleza hace un llamado inevitable de ignorar (si es el llamado que imaginas) así que veo los alrededores buscando un Rincón para poder encontrar un lugar, por lo que diviso metros mas adelante, entre dos camiones el lugar perfecto, así que voy rápido, y me van a creer muchachos, que en la mitad de mi proceso, siento música que se acerca bastante rápido al lugar donde me encontraba detenido en pleno y orgánico proceso, por lo que raudo, intento apurar este proceso, y reanudo la marcha algo desesperado, es el momento en que toda planificación (que muy engrupidamente me dibuje hasta en el brazo segun el ritmo y km a llevar) se va todo al carajo y solo corrí desesperado, alcanzando un ritmo de 3:50 algo hermoso, lo que no fue hermoso es que dure con suerte 1km más, la camioneta ya me alcanzaba hasta que finalmente lo hace y se da por finalizada mi participación en esta edición de la Wings For Life, con un final inesperado y que no estaba en ningún plan, por lo que a los 7 u 8 km de la próxima edición 2018 (ojo, ya hay fecha :O) lo tendré mas que presente para que no me vuelva nunca más a pasar y me pille auto-meta por una necesidad biológica impostergable.

A pesar de como termino, una experiencia única en el año Runner, eso de correr sin meta sino mas bien arrancar de ella, es una sensación distinta y tremenda y por la cual se agradece, fueron 17km para este año por lo que como buen, porfiado y competitivo runner promedio, a superarlo para la próxima edición.

Hasta acá no más llegue